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学术活动 · 原文收录 · Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) · Gaceta UNAM

Más allá de prohibir la IA, se deben proponer nuevas formas de apropiación crítica: Josué Lugo

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Más allá de prohibir la IA, se deben proponer nuevas formas de apropiación crítica: Josué Lugo La incorporación acelerada de la inteligencia artificial generativa en los espacios universitarios y científicos plantea nuevos desafíos para la investigación, la docencia y la difusión del conocimiento, de ahí la importancia de comprender sus alcances y límites desde una perspectiva crítica, ética e interdisciplinaria, coincidieron especialistas. Al presentar su libro Inteligencia artificial: hacia una praxis reflexiva, ética e interdisciplinaria, Luis Josué Lugo Sánchez, investigador del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH), señaló que el uso de la inteligencia artificial en las aulas no es el problema y prohibirla tampoco es la solución, el verdadero “riesgo es quedarnos en la quietud”. El académico explicó que reducir el fenómeno a una disputa entre estudiantes que emplean humanizadores de IA contra profesores que los delatan con antiplagios, deja de lado la verdadera gravedad del asunto, “la aceleración tecnológica hace pensar a las personas que el desarrollo es inevitable para beneficiar a grandes empresas del norte global”. Sin embargo, sostuvo, que las desigualdades, los modelos económicos y las prácticas socioculturales que atraviesan la inclusión de estas tecnologías también forman parte de la conversación que se debe tener. Por su parte, Alma Rosa Alva de la Selva, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, aseguró que las desigualdades relacionadas con el acceso y uso de estas tecnologías no desaparecen con la llegada de la inteligencia artificial, sino que puede adquirir nuevas dimensiones. Incluso, detalló que estas desigualdades aumentan en regiones como América Latina, donde “cada quién se apropia de las tecnologías como puede”, un escenario que se refleja en la formación de capacidades. De acuerdo con el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025, el talento humano avanzado es apenas del 10.7 % en México, mientras que las iniciativas ciudadanas con impacto gubernamental que se apropian de la IA alcanzan únicamente el 58 %. En este sentido, la pionera en investigaciones tecnológicas desde las ciencias sociales planteó la necesidad de desarrollar nuevas competencias no sólo instrumentales, sino también cognitivas, que permitan comprender y utilizar críticamente estas tecnologías. Por su parte, Jorge Cadena Roa, investigador del CEIICH, destacó que la inteligencia artificial ha modificado las condiciones en las que se desarrollan actividades como la docencia y la investigación. Indicó que el debate actual oscila entre discursos excesivamente optimistas y otros que presentan a estas tecnologías como una amenaza, por lo que resulta necesario analizar sus efectos caso por caso. El también coordinador del Laboratorio de Análisis de Organizaciones y Movimientos Sociales del CEIICH resaltó que el libro propone una alfabetización metodológica orientada hacia una nueva ecología académica, en la que las personas puedan comprender cómo utilizar estas herramientas y, al mismo tiempo, reportar de manera transparente cuándo y cómo fueron empleadas. Detalló que el uso de la inteligencia artificial debe considerar aspectos como la forma en que se solicita información, la presentación de resultados y la cita de las fuentes utilizadas, “la propuesta del libro no parte de rechazar estas tecnologías, sino de promover un uso ético y consciente de ellas”. Además, advirtió que el impacto de la inteligencia artificial alcanza a la universidad en sus funciones de docencia, investigación y difusión de la cultura, de ahí la necesidad de actualizar los planes de estudio, fortalecer la formación docente y garantizar que los estudiantes tengan acceso a las tecnologías que ya forman parte de distintos ámbitos profesionales. Para Josué Lugo uno de los retos centrales consiste en recuperar la capacidad de las personas para formular preguntas, interpretar información y tomar decisiones frente a los sistemas de inteligencia artificial. El investigador explicó que el libro propone pasar del acceso y uso de estas tecnologías hacia una apropiación crítica, por lo que plantea el concepto de prompting crítico, entendido como una práctica consciente en la que quien utiliza una herramienta de inteligencia artificial considera qué pregunta formular, cómo la plantea, desde qué posición lo hace y con qué propósito. Esta propuesta, expuso, busca que la inteligencia artificial acompañe procesos de investigación sin sustituir la lectura, el análisis crítico ni el trabajo de campo. La obra incluye una tipología de herramientas de inteligencia artificial para la investigación, así como orientaciones para identificar cuál puede resultar pertinente de acuerdo con las necesidades de cada tarea. Por último, concluyó que la discusión universitaria no debería limitarse a determinar si se debe utilizar o no inteligencia artificial, sino a construir condiciones para su apropiación crítica y ética. En este proceso, consideró fundamental recuperar el aula como un espacio de encuentro, diálogo y aprendizaje colectivo.